Refiere Bartolomé de Las Casas (1484-1566), fraile dominico español, cronista, teólogo, obispo de Chiapas (México) y gran defensor de los indios, que en sus primeros recuerdos sobre el Nuevo Mundo estaría siempre la impresión que dejó en él siendo un niño, cuando vio por primera vez a nuestros indígenas portar máscaras elaboradas con huesos de pescado
Espacio en donde mis pensamientos son dados a la luz y tengo la oportunidad de mostrarme tal cual soy ante mis amigos.
16 septiembre, 2009
El hueso como elemento artístico
Refiere Bartolomé de Las Casas (1484-1566), fraile dominico español, cronista, teólogo, obispo de Chiapas (México) y gran defensor de los indios, que en sus primeros recuerdos sobre el Nuevo Mundo estaría siempre la impresión que dejó en él siendo un niño, cuando vio por primera vez a nuestros indígenas portar máscaras elaboradas con huesos de pescado
12 septiembre, 2009
La cera como instrumento de arte
Este planteamiento artístico se viene trabajando desde hace algún tiempo – específicamente desde el año 1993 – empleando elementos tomados de la naturaleza, el uso de estos materiales se ha mantenido como una constante en esta línea de trabajo, entre ellos aparece, de manera invariable, la cera, algunas veces cera de abeja en su estado natural, otras veces procesada, proveniente del desecho de velas usadas en rituales caseros heredados ; este juego con la cera – desde muy niña – le ha llevado a la artista a incorporarla en su obra de manera habitual. Concomitantemente al emplear la cera aparece el elemento fuego – calor, necesario para hacer manejable a la cera. Actualmente se emplea el calor natural del sol en una búsqueda del uso de los elementos naturales; para ello se coloca la cera en envases preferiblemente metálicos - ya que conducen mejor el calor - se dejan durante el día a pleno sol, una vez derretida la cera, se manipula de la manera deseada, con ello además de emplear elementos naturales se logra ahorrar gas o electricidad.
09 septiembre, 2009
13 agosto, 2009
Picasso. Escultura- Ensamblaje.
Revisión Bibliográfica
Warncke, C. (2006). Pablo Picasso 1881 – 1973. Colonia:Taschen. (pp. 168 – 190)
Escultura - ensamblaje de Picasso. Niña jugando a la comba
Cabra, escultura ensamblaje 1950.
11 agosto, 2009
08 agosto, 2009
Alegorías



El Theatrun Orbis Terrarum de Abraham Ortelis (1570, con alegoria de los cuatro continentes, representados por matronas. En la parte superior está Europa, a los lados Asia y Africa y abajo America, desnuda, monstruosos.
Americo Vespucio "descubre Ameica" , representada como una india desnuda con tocado de plumas en la cabeza. En la imagen, el "descubridor" parece despertar a America, quien se levanta de su hamaca para recibirlo. La mujer indígena esá rodeada de animales propios del territorio. En el fondo se advierte una escena de Antropofagia. Grabado de Theodor Galle basado en un dibujo de Jan var der Straet (c 1575)
Imagenes tomadas en Alegorías de la Patria en el Virreinato/ Enrique Florescano
imaalegorias.mht
06 agosto, 2009
Caupolicán es capturado y sujeto a la agonía del empalamiento por una lanza a través del ano
“El jefe indígena Caupolicán es capturado por los Conquistadores y sujeto a la agonía del empalamiento por una lanza a través del ano. Su mujer Fresia, indignada por la derrota y la prisión de su hombre el jefe, lo enfrenta, y por desdén a su marido arroja a sus pies al hijo común. Empalamiento del padre y abandono del hijo por la madre, que trata a su hombre de “afeminado” y grita “que yo no quiero título de madre del hijo infame del infame padre”.
05 agosto, 2009
Magiquito
El descubrimiento de la Mar del Sur
De Manuel Lucena Salmoral.
Capítulo III: La Mar del Sur.
El descubrimiento de la Mar del Sur
Narración del descubrimiento realizado por el conquistador español Vasco Núñez de Balboa de una gran masa de agua a la que llamó Mar del Sur, en 1513, tras cruzar el istmo de Panamá.
Era poco antes de las diez de la mañana de aquel 25 de septiembre de 1513 cuando los guías mostraron una cima a Balboa y le dijeron que desde allí vería la otra mar. El gobernador mandó detenerse a la hueste y subió solo hasta la cumbre, pues deseaba ser el primer español que divisara el nuevo océano. En unos minutos coronó la montaña y contempló en silencio la majestuosidad del mar. Fernández de Oviedo, que tuvo en sus manos el diario, hoy perdido, que hizo el escribano y registrador oficial de la expedición don Andrés de Valderrábanos, escribe:
Balboa gritó a sus compañeros que subieran y contemplaron extasiados la otra mar. Se hincó de rodillas para dar gracias a Dios y tomó posesión de dicho mar en nombre de los Reyes de Castilla: Cortó las ramas de los árboles con la espada, amontonó piedras y grabó sobre los troncos cruces y los nombres del rey Fernando y de la reina doña Juana.
El capitán se puso entonces su coraza y el yelmo, tomó el estandarte en la mano derecha y con la espada desnuda en la izquierda se fue adentrando unos pasos en la mar, hasta que el agua le llegó a las rodillas. Empezó a pasear de un lado para otro mientras recitaba la acostumbrada y larguísima pieza retórica, cuyo comienzo era: «Vivan los muy altos e muy poderosos Reyes don Fernando e doña Juana, Reyes de Castilla e de León, e de Aragón, etc., en cuyo nombre e por la corona real de Castilla, tomo e aprehendo la posesión real e corporal e actualmente destas mares e tierras, e costas, e puertos, e islas australes...».
Al caer la tarde abandonaron la playa y regresaron a la aldea de Chape en una comitiva deslucida.
Fuente: Lucena Salmoral, Manuel. Vasco Núñez de Balboa, descubridor de la Mar del Sur. Madrid: Biblioteca Iberoamericana, Ediciones Anaya, S.A., 1988.
Destrucción de las Indias
De Bartolomé de las Casas.
(...) De la gran tierra firme somos ciertos que nuestros españoles, por sus crueldades y nefandas obras, han despoblado y asolado y que están hoy desiertas, estando llenos de hombres racionales, más de diez reinos mayores que toda España, aunque entre Aragón y Portugal en ellos, y más tierra que hay de Sevilla a Jerusalén dos veces, que son más de dos mil leguas.
Daremos por cuenta muy cierta y verdadera que son muertas en los dichos cuarenta años por las dichas tiranías e infernales obras de los cristianos, injusta y tiránicamente, más de doce cuentos de ánimas, hombres y mujeres y niños; y en verdad que creo, sin pensar engañarme, que son más de quince cuentos.a causa por que han muerto y destruido tantas y tales e tan infinito número de ánimas los cristianos ha sido solamente por tener por su fin último el oro y henchirse de riquezas en muy breves días e subir a estados muy altos e sin proporción de sus personas; conviene a saber, por la insaciable codicia e ambición que han tenido, que ha sido mayor que en el mundo ser pudo por ser aquellas tierras tan felices e tan ricas e las gentes tan humildes tan pacientes y tan fáciles a subjectarlas.
A las cuales no han tenido más respecto ni dellas han hecho más cuenta ni estima (hablo con verdad por lo que sé y he visto todo el dicho tiempo), no digo que de bestias (porque pluguiera a Dios que como bestias las hubieran tractado y estimado) pero como y menos que estiércol de las plazas. Y así han curado de sus vidas e de sus ánimas, e por esto todos los números e cuentos dichos han muerto sin fe e sin sacramentos.
Y ésta es una muy notoria e averiguada verdad que todos, aunque sean los tiranos e matadores, la saben e la confiesan: que nunca los indios de todas las Indias hicieron mal alguno a cristianos, antes los tuvieron por venidos del cielo, hasta que, primero, muchas veces hobieron recebido ellos o sus vecinos muchos males, robos, muertes, violencias y vejaciones dellos mesmos.
La importancia de la agricultura en Mesoamérica durante el periodo comprendido entre el 300 a.C. y el 150 d.C.
Para entender el auténtico significado de las civilizaciones agrícolas que dominaron Mesoamérica, debemos entender primero qué tipo de campesinos las formaban, y cuáles eran sus cultivos principales. Pero ¿cómo podemos saber lo que cultivaban estos pueblos en épocas antiguas? Aunque las plantas han desaparecido hace mucho tiempo, los arqueólogos pueden detectar sus restos mediante varios métodos. Excavando zonas donde la gente vivía y cultivaba, los arqueólogos encuentran restos carbonizados de sus cosechas. Además, los análisis microscópicos de muestras de tierra tomadas de las excavaciones, pueden detectar el polen generado por especies concretas de plantas. En suma, algunas plantas producen minúsculos objetos minerales llamados fitolitos en el lugar donde crecieron. Estos minerales permanecen en la tierra donde pueden ser detectados más tarde. Con estos indicios, surge un "menú" común de los principales alimentos de la región.
Los mesoamericanos eran campesinos notables. Las plantas que cultivaban incluían no sólo las de uso corriente como el maíz, los frijoles, y la calabaza, sin también una amplia gama de otras verduras y frutas populares, como los tomates, los aguacates y la piña. Producían también una serie de plantas comestibles menos familiares, como el amaranto, una de las plantas favoritas de los aztecas y el mamey, un árbol frutal tropical. También cultivaban chiles, que es uno de los condimentos más ampliamente utilizado en todo el mundo hoy en día y una fuerte muy valiosa de vitaminas.
Al igual que existía un menú común de comidas favoritas, también había un mercado común mesoamericano para los productos agrícolas comercializables. El algodón era un importante cultivo y se intercambiaba en toda la región en forma de ropa tejida y bordada. Semillas de cacao, utilizadas para hacer chocolate, eran domesticadas en los bosques de las tierras bajas y en las márgenes de los ríos en la península de Yucatán. El chocolate tenía tal demanda en todo el periodo, que la semilla del cacao constituía una moneda de cambio. Otros cultivos especializados, como el maguey, un cacto utilizado para hacer un tipo de cerveza, también eran objeto de comercio.
David A. Freidel, profesor de Antropología en la Universidad Metodista del Sur, en Dallas.
Deidad Antropófaga
Actividades guerreras precolombinas
Actividades guerreras
Al margen de la exagerada afirmación europea acerca de la extremada belicosidad de los indígenas americanos, es cierto que antes de la invasión europea ya se habían producido numerosas guerras entre los diferentes pueblos. La mayoría de los indígenas peleaban en pequeños grupos, cifrando su victoria en el efecto sorpresa. Las grandes civilizaciones de México y Perú a veces practicaban el ataque por sorpresa, pero sus ejércitos también luchaban en formación disciplinada. Los aztecas libraron auténticas batallas, denominadas ‘guerras de las flores’, con los pueblos vecinos; su objetivo consistía en buscar prisioneros para después sacrificarlos a sus dioses (los aztecas creían que el Sol se apagaba si no se le alimentaba con sangre humana). Otros pueblos indígenas realizaban incursiones para capturar prisioneros que utilizaban como esclavos. Algunas batallas fueron producto de la venganza. Al parecer, la causa más frecuente de enfrentamiento era la defensa o conquista de territorios.
Antes de la colonización española, la guerra se desarrollaba a pie o desde las canoas. Tanto en las grandes civilizaciones de México y Perú, como en otras sociedades indígenas menores, se practicaba el combate cuerpo a cuerpo con mazas, hachas y espadas, así como el combate a media distancia con jabalinas y flechas arrojadas con arcos (llamados atlatls en náhuatl). El arco y las flechas se utilizaban en los ataques, y los dardos de fuego se lanzaban contra los poblados de chozas. Cuando los españoles introdujeron el caballo, los indígenas desarrollaron la técnica del ataque a caballo.
Biblioteca de Consulta Microsoft® Encarta® 2003.
Chamanismo
La mayoría de los grupos indígenas creía en una fuerza espiritual como origen de toda la vida. En muchas áreas del continente americano, la fuerza divina se plasmaba de diversas formas: como luz y fuerza de vida, centrada en el Sol; como fertilidad y poder, ubicada en la Tierra; como sabiduría y poder de los dirigentes terrenales, reflejada en ciertas criaturas como el jaguar, el oso o las serpientes. En la mayor parte de América, los devotos religiosos potenciaban sus facultades de percepción de la divinidad utilizando a veces plantas alucinógenas, como el peyote, o en ocasiones ayunando y entonando canciones hasta alcanzar visiones espirituales.
Los indígenas americanos creían que el alma de los difuntos viajaba a otra parte del Universo, donde disfrutaba de una existencia placentera mientras que desarrollaba las actividades cotidianas. El alma de las personas desdichadas o perversas vagaba por los alrededores de sus antiguas viviendas, provocando desgracias. Muchos pueblos indígenas celebraban una ceremonia conmemorativa anual en recuerdo de sus parientes difuntos; en Latinoamérica esta celebración se fusionó más tarde con la festividad cristiana del Día de los Difuntos.
Existen referencias de estos rituales en la Mitología azteca, Mitología maya así como en la Mitología inca.
El Chamanismo



